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21/12/2006 - 25/2/2007

Los carteles de Tàpies y la esfera pública

Esta exposición, que reúne una extensa selección de carteles de Antoni Tàpies realizados entre 1950 y la actualidad, pone de manifiesto la elaboración de un lenguaje plástico particular al servicio de la comunicación pública que implica el medio cartelístico, de una parte, y el compromiso del artista con los acontecimientos políticos y sociales de la historia contemporánea, de otra.

"La producción cartelística de Tàpies podría clasificarse en dos grandes apartados: uno correspondería a los carteles realizados para sus exposiciones; otro haría referencia a esa esfera pública y que constituye un importantísimo testimonio gráfico y plástico de ciertos anhelos y urgencias de la sociedad civil, así como de otras realidades culturales de nuestro pasado más reciente. Los carteles de Tàpies constituyen también un material documental de primer orden sobre cuestiones generales en algunos casos (abolición de la pena de muerte, amnistía y derechos humanos, oposición a las centrales nucleares, defensa de la paz, contra el apartheid, etcétera) o sobre cuestiones particulares de política internacional en otros (defensa de Chile, de Bosnia, etcétera), pero sobre todo en lo que concierne a hechos y acontecimientos de la historia social, cultural y política de Cataluña, tanto durante los últimos años del franquismo como desde la instauración de la democracia hasta ahora mismo con carteles dedicados a la Asamblea de Cataluña, a la conmemoración del 11 de septiembre o del quinto centenario del primer libro impreso en catalán, a la defensa de los maestros catalanes y de la música cantada en catalán, así como los que anuncian o conmemoran otros acontecimientos también fundamentales como las Fiestas de la Mercè, la creación de Televisión de Cataluña en el año 1983 o el reconocimiento de la cultura catalana en el exterior. Habría que añadir, además, un subgrupo que correspondería a los homenajes del artista a escritores, poetas, músicos, cineastas e intelectuales que introducen otro aspecto fundacional del sentido del cartel como carta pública y abierta."

Nuria Enguita Mayo, comisaria de la exposición.


"Los carteles de Tàpies dejan traslucir su interés por la utopía social y están más cerca del espíritu de las vanguardias rusas de los años veinte, en que el artista se pone al servicio del pueblo y la educación y un arte nuevo se impone a una nueva era. Tàpies también ofrece su lenguaje plástico, sus herramientas, al servicio de utopías, esperanzas y reivindicaciones sociales, de una forma ininterrumpida a lo largo de más de cuatro décadas, de 1960 a 2006. Si por un lado, a través de los carteles podríamos hacer un recorrido por la pintura de Tàpies de las últimas décadas, también es cierto que su obra se contamina de la función social de los carteles, y que una y otra, obra pictórica y obra cartelística, se convierten en una forma de arte público. Toda la pintura de Tàpies es un gran manifiesto a favor de la libertad como derecho esencial del hombre y de los pueblos, pero en el cartel esta proclama deviene un grito, una voz que guía, un mensaje público."

"Los carteles de Tàpies tienen una gran presencia en la esfera pública catalana como instrumentos para la recuperación de la democracia y la identidad catalana, pero al mismo tiempo son embajadores de Cataluña en la esfera internacional. A lo largo de los años, el cartel de Tàpies nos muestra la evolución de su obra y a la vez el progreso del país y la demanda cultural y social. Es cierto que muchos carteles de Tàpies anuncian sus exposiciones, pero aún así tienen el aire de un manifiesto.

"Tàpies traslada el espíritu y los recursos del lenguaje de su pintura al cartel, pero a diferencia de otros pintores cartelistas, que reproducen con más o menos fidelidad su estética habitual, la fuerza gráfica del concepto brilla por encima de los rasgos esteticistas, de modo que hay menos materia y más espíritu. (...) En los carteles de Tàpies encontramos recursos como el dibujo, el collage, el frottage, el garabato de lápiz, el trazo contundente con pincel grueso, el rastro de materiales pobres, como el cartón, el rascado con caña, el rastro contestatario de la pintura de spray o la huella de un tampón. Sin embargo, casi siempre reflejan la energía personal mediante el rasgo caligráfico. Los carteles tienen la fuerza de la visualidad y están pensados para una lectura visual: el impacto de las letras capitales, la presencia del elemento humano, mediante fragmentos del cuerpo, como el pie, que explicita la vida como camino que se recorre con la acción de andar (“Se hace camino al andar” Machado dixit), los sentidos (ojo, nariz, boca, oreja, mano) como fuente de conocimiento perceptivo, las letras y los números, los jeroglíficos, el papel de periódico, el juego de palabras, el uso del objeto como gráfica que conmociona, que ha de ser más convincente que la palabra. (...) Por su alto grado conceptual, podemos decir que los carteles de Tàpies se acercan a la poesía visual y son esbozos para una poesía objetual. Los recursos utilizados suelen ser propios del graffiti, del impacto de la escritura automática y de la espontaneidad que ejecuta conceptos madurados y soltados con decisión."

"Los carteles de Tàpies pertenecen plenamente a la fábrica de lo que es político y nos muestran al artista, al intelectual, como un servidor, una especie de “obrero social”, un art worker al servicio del pueblo, puesto que las formas de representación de una esfera pública autónoma y antagónica a las formas dominantes deben comunicarse en todo momento con las raíces de la experiencia real de la gente. Con los carteles, Tàpies borra las fronteras entre lo que es político y lo que es poético y crea cartografías conceptuales para una esfera pública emancipadora que se enmarcan en el contexto ideológico de un momento histórico irrepetible."

Fragmentos del prólogo de Pilar Parcerisas, “Los carteles de Tàpies y la esfera pública”, en Los carteles de Tàpies y la esfera pública (Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 2006).