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En el primer círculo. Un proyecto de Imogen Stidworthy

A través de las obras de más de una veintena de artistas, la exposición explorará el encuentro, el entrelazamiento y la transferencia de significados entre distintos lenguages, y el movimiento de una serie de términos a otros, así como las ideas de opacidad y de resistencia relacional.

Artistas: Caroline Bergvall, James Coleman, Phil Collins, Jasper Coppes, Danica Dakić, Thierry De Cordier, Fernand Deligny, Werner Feiersinger, Andrea Fisher, Dominique Hurth, Christopher Knowles, Aglaia Konrad, Rashid Masharawi, Paul McCarthy, Asier Mendizabal, Rabih Mroué, Palle Nielsen, Willem Oorebeek, Bas Princen, Alejandra Riera, Salome Schmuki, Imogen Stidworthy, Antoni Tàpies, Matthew Tickle, Hajra Waheed, Bing Wang.

¿Cómo se interpreta la voz para ubicar a las personas social, cultural y geográficamente? Esta pregunta nos ha llevado a las fronteras del lenguaje –el lenguaje que surge en el encuentro entre diversos términos de referencia–. Los espacios se abren aquí al lenguaje para que vuelva a pensarse, a veces in extremis. Trazamos los espacios de la voz, desde el cuerpo, con sus cavidades y sus cámaras de resonancia, hasta los cismas y las transiciones que producen la cultura y la política. La condición fronteriza no es un margen, sino un centro de las cosas.

Tomamos nuestro título prestado de una novela de Aleksandr Solzhenitsyn (1968) en la que un grupo de presos científicos soviéticos son obligados a trabajar bajo las órdenes de Stalin para desarrollar dos dispositivos relacionados con el lenguaje. Por un lado, la producción de «voces impresas» permitirá al KGB identificar las voces de los ciudadanos sospechosos cuyas conversaciones han sido intervenidas; por otro, un «distorsionador de voz» instalado en el teléfono personal de Stalin confinará su discurso en el sinsentido. La novela está ambientada en una sharashka, término del argot que designa los laboratorios de investigación secreta del sistema gulag y que significa «lugar para perder el tiempo». En este espacio, la transparencia conlleva la asunción del conocimiento –del derecho a saber y de la facultad de saber–, pero implica asimismo la imposición de un sistema de pensamiento sobre todos los demás. Aquí la opacidad arropa a un dictador malévolo, pero alberga también una frágil libertad.

Estamos interesados en la importancia del «vivir con» –del sentido que surge al estar «en presencia de»–, al prestar atención a las más pequeñas diferencias. Hemos concebido esta exposición y las obras que aloja teniendo presente esta prioridad.

Paul Domela e Imogen Stidworthy

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