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Louise Bourgeois

Louise Bourgeois nació en París el 25 de diciembre de 1911. Al finalizar la I Guerra Mundial, sus padres establecieron un próspero negocio familiar de restauración de tapices de los siglos XVI, XVII y XVIII, en el que Bourgeois trabajó redibujando detalles perdidos en las obras que había que restaurar.

En 1932, Bourgeois se matriculó en la Sorbonne, donde hizo cursos de historia del arte y de matemáticas. Bourgeois, a quien interesaba mucho la geometría pero aburrían los números, dejó la Universidad, para matricularse poco después en la École de Beaux-Arts, y empezó a frecuentar diversos ateliers independientes, en los que estudió con André Lhote y Fernand Léger, entre otros.

En 1938, Louise Bourgeois conoció al historiador de arte americano Robert Goldwater, con quien contrajo matrimonio, y emigró a Estados Unidos. En Nueva York -ciudad en la que ha vivido durante los últimos cincuenta años- se familiarizó en seguida con el mundo artístico de la ciudad, y frecuentó a los surrealistas y demás artistas y poetas exiliados que entonces vivían allí. Su primera exposición personal tuvo lugar en la Bertha Schaefer Gallery de esta ciudad. En 1949, la Paridot Gallery, también de Nueva York, acogió su primera exposición de esculturas. Paralelamente, Bourgeois tomaba parte activa en los esfuerzos por organizar la naciente vanguardia artística americana, participando en coloquios y exposiciones colectivas al lado de representantes del Expresionismo abstracto, como Willem de Kooning y Franz Kline.

Su presencia en la escena artística neoyorquina fue constante a lo largo de los años 50, pero sólo en 1964 inauguró, en la Stable Gallery de aquella ciudad, su primera exposición personal importante, en la que se hizo patente, además, un cambio dramático en su producción, tanto formalmente como en lo que se refiere a los materiales (con la utilización del látex y yeso). En 1966, este cambio se confirmó al ser incluídas obras de Bourgeois en la exposición Eccentric Abstraction, que agrupaba a los representantes del llamado postminimalismo, entre los que se hallaban Bruce Nauman, Keith Sonnier y Eva Hesse. Hacia 1970, su repertorio de formas protuberantes y de imágenes casi orgánicas, se aplicó con elegancia en variaciones en mármol y, en el extremo opuesto, en instalaciones de gran escala donde utilizaba materiales blandos “rellenos” o “desinflados”. Piezas como Confrontation y A Bouquet / A Fashion Show of Body Parts, ambas de 1978, combinan todos los elementos formales y simbólicos de su obra desde entonces (grid cubista y biomorfismo surrealista) con elementos propios de la performance. Huelga decir que su sátira del carácter patriarcal del mundo del arte, a través de obras como la citada Confrontation y muchas otras de este periodo, otorgó a Louise Bourgeois una gran reputación entre los grupos feministas de la época.

En 1980, las obras de Bourgeois -incluyendo tanto las de los primeros períodos como las menos conocidas de los años 60 y 70- pudieron ser ampliamente revalorizadas gracias a una primera serie de exposiciones antológicas que tuvieron lugar en diversas galerías. Coincidiendo con el advenimiento del neoexpresionismo, estas exposiciones hicieron que Bourgeois fuera nuevamente alineada con una generación de artistas más joven. En 1982, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) organizó una importante exposición retrospectiva de su obra.

A través de las 160 obras que componen la exposición, especialmente esculturas, pero también pinturas, dibujos y grabados, se estudia la evolución artística de Bourgeois, desde su producción primera de los años 40 hasta el presente, pasando por las esculturas, provocativas y altamente originales, de los años 60 y 70. La exposición evidencia igualmente la atención que ha prestado Bourgeois, a lo largo de su carrera, a determinados temas y obsesiones personales, a la vez que nos descubre definitivamente la singular personalidad y la intensidad del conjunto de su obra.