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Antoni Tàpies. Teatro

A través de pinturas, dibujos, grabados y material documental diverso, esta exposición muestra por primera vez la relación que mantuvo Antoni Tàpies con las artes escénicas. Incluye varias formas de colaboración o de evocación del mundo del espectáculo y otorga un papel destacado a los diseños escenográficos que concibió Tàpies. Estos proyectos tienen continuidad con el resto de su obra, dado que en ellos se encuentran los mismos materiales y buena parte de las imágenes que le interesan. Sin embargo, al prescindir de las alusiones espaciales propias del lenguaje escenográfico tradicional, son más radicales en su planteamiento y en su capacidad de evocación.

Entre 1961 y 1989 Antoni Tàpies realizó cinco escenografías. Con las tres primeras, Or i sal (1961), Semimaru (1966) y L’armari en el mar (1978), Tàpies se sumaba a los esfuerzos de renovación del teatro catalán, que, después de los ataques del franquismo, tenían como objetivo conectar con la modernidad y equipararse con la escena europea. Johnny va agafar el seu fusell (1989), ya en la democracia, se estrenó en el Mercat de les Flors, uno de los primeros centros de titularidad pública dedicados a las artes escénicas. Y L’Éboulement (1982) formaba parte de una experiencia teatral que se desarrollaba en espacios alternativos de París.

Sin embargo, la relación de Tàpies con el teatro no se circunscribe solo a proyectos escenográficos, sino que va más allá y adopta formas diversas que también se incluyen en la exposición. Así, se hace referencia a las colaboraciones en las primeras puestas en escena de piezas de Brossa y a la participación en sesiones privadas de cabaret en domicilios particulares. Se muestra el interés por la figura del actor y transformista Leopoldo Fregoli y se deja constancia de su fascinación por la magia y la ópera. En este sentido, cierra la exposición el proyecto escenográfico para la ópera Cap de mirar, que debería haberse estrenado en el Gran Teatre del Liceu en 1991.

La exposición también incluye una selección de obras de Tàpies coetáneas y cercanas a sus colaboraciones escenográficas por los materiales utilizados, por la evocación de un telón teatral o por el hecho de mostrar el bastidor de la pintura de la misma manera que deja al descubierto la tramoya del teatro. El parentesco entre estas obras y las colaboraciones teatrales corroboran el hecho de que en éstas Tàpies se mantuvo dentro de los parámetros de su personalidad artística.