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Antoni Tàpies. T de Teresa

En Memòria personal (Memoria personal, 1977) Tàpies la recuerda con “el verdor claro de sus ojos, sus cabellos finos y rubios, sus pómulos eslavos y sus atrayentes labios…”

 

 

Antoni Tàpies (1923-2012) conoció a Teresa Barba (1934) a finales de la década de 1940. Por aquel entonces ella era aún muy joven. Pocos años antes había perdido a su madre y tuvo que hacerse cargo de sus cinco hermanos, a la vez que cuidaba de su padre. Todo ello le confirió una madurez y una humanidad poco corrientes para alguien de su edad. Durante la estancia del artista en París el bienio 1950-1951 intercambiaron una correspondencia intensa y frecuente que los unió a través de vínculos íntimos. Al volver de París formalizaron su relación y en octubre de 1954 Antoni Tàpies y Teresa Barba se casaron en Barcelona.

 

La presentación de la serie de dibujos Sèrie Teresa (Serie Teresa, 1966) junto con la serie de litografías, litocollages y collages Cartes per a la Teresa (Cartas para Teresa, 1974) rinden homenaje a la relación de los dos. Estas obras celebran un lenguaje privado, accesible solo para aquellos que lo utilizaron. Los dos bloques de trabajo despliegan un repertorio de signos sin traducción para los espectadores. Todo un gesto que preserva la intimidad de la pareja a pesar de las alusiones explícitas a la domesticidad y a la sexualidad compartida.

 

Los dos títulos remiten a la metodología de la música serial con la que se explora la combinatoria de la serie de los doce tonos. Tàpies consideraba que la música, liberada de la narratividad más tradicional, constituía una forma de expresión más pura. Por eso traslada esta metodología al dibujo. Cuando en 1971 realizó la serie Cartes per a la Teresa (publicada en 1974 en forma de carpeta), el artista juega con el doble significado de la palabra carta. Por un lado, el de la comunicación escrita que alude a la correspondencia amorosa entre Teresa y él y, por otro, un sentido mucho más esotérico, el que hace referencia a una baraja que sirve para jugar a ciertos juegos o para hacer trucos de ilusionismo.

 

Teresa es también el nombre que carga con un sentido político. Tal como Tàpies dejó dicho en los fragmentos de su autobiografía, en los “primeros años sesenta,[…] con Teresa iba viviendo más y más de cerca las injusticias que se hacían a nuestro pueblo, tan vejado, a las clases trabajadoras, a la gente sacrificada de la oposición… Y también las luchas que se estaba obligado a mantener para pedir los derechos más elementales en cualquier país democrático, luchas con las cuales tanto Teresa como yo nos sentíamos cada vez más identificados”.

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