El objeto

Antoni Tàpies, Ganivet i trossos de cartó, 1971

 

“El gusto por la utilización de objetos banales y cotidianos, extraídos de mi entorno, tiene varias explicaciones. En parte se debe a que los objetos que llenan nuestra vida cotidiana son los más fáciles de tener, los más fáciles de ver, pero también a una voluntad de magnificar lo pequeño e insignificante. Esto tiene muchos puntos de contacto con la mística, y concretamente con una frase de Santa Teresa de Jesús que dice que incluso en los pucheros se puede encontrar a Dios. Este afán por presentar de una manera ‘cosmicizada’, si se me permite la expresión, una silla, unas tijeras, unas alpargatas, unas zapatillas, es como decir que puede ser tan trascendente una axila como una imagen divina tópica.”

Fragmento extraído de “Converses amb Antoni Tàpies, 1985-1991”, por Manuel Borja-Villel, en Comunicació sobre el mur. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 1991.

 

Antoni Tàpies, a través de sus obras, nos invita a mirar desde una nueva perspectiva los objetos que nos rodean. Durante este período de confinamiento, son estas cosas las que conforman nuestros escenarios cotidianos. Tàpies nos habla de la dimensión trascendente que puede tomar una pila de platos, una zapatilla o una palangana. Todo depende de la actitud con la que miremos. Compartimos con vosotros algunas obras que muestran elementos muy presentes en la esfera doméstica; a la vez, os proponemos compartir fotografías que reflejen vuestra relación con los objetos y la poética de lo cotidiano con el hashtag #EscenarisQuotidians.

 

Antoni Tàpies
Ganivet i trossos de cartó, 1971
(Cuchillo y trozos de cartón)
Assemblage i llapis sobre tela
124 x 146 cm

 

“Mi arte es un arte de los objetos, también en la pintura. Hay alusiones a muebles, por ejemplo la poltrona; a menudo también engancho objetos, en mis cuadros. Los collages son los ascendientes de mis esculturas.”

Fragmento extraído de Converses amb Antoni Tàpies, por Barbara Catoir. Barcelona: Edicions Polígrafa: 1988.
Antoni Tàpies
Armari, 1973
(Armario)
Objeto-tapíz
231 x 201 x 156 cm

 

“Hay además el gran Armari (Armario), 1973, baluarte de vestidos y de vanidades que ha sido registrado en busca de alguna nadería. Las camisas aparecen desgarradas a trozos, los trajes amontonados como harapos flácidos y sin forma, la parte trasera del armario está reventada, y sin embargo nos quedamos maravillados ante este ultraje monumental a la dignidad humana firmado de manera convincente con una A mayúscula. Nuestro orgullo ha sido reducido a añicos, pero la violencia, el caos y la belleza se felicitan mudamente.”

Fragmento extraído de Tàpies, por Roland Penrose. Barcelona: Edicions Polígrafa, 1986.
Antoni Tàpies
Pila de plats, 1970
(Pila de platos)
Objeto-assemblage
40 x 23 x 23 cm

 

“Como el mago de feria, Tàpies sabe que todo es un truco y que lo importante no es el resultado final, sino el juego mismo, la relación afectiva que se establece entre el artista y el espectador a través de un objeto.”

Fragmento extraído de “El realismo de Antoni Tàpies”, por Manuel Borja-Villel, en Campos Magnéticos. Escritos de arte y política. Barcelona: Arcadia, 2020.
Antoni Tàpies
Ascens-descens,1997
(Ascenso-descenso)
Procedimiento mixto y collage sobre madera
200,5 x 220 cm

 

“El objeto, por banal que sea, se convierte, como todos los demás símbolos de Tàpies, un aparte de la estimulación emotiva generada por la obra en su conjunto, que pide ser vivida, bailar en la imaginación y elevarse a la intensidad de un ritual solemne.
Es a menudo la pura presencia de un objeto familiar en un ambiente inesperado lo que nos despierta, pero él ha encontrado también otras maneras para hacer que un objeto estalle dentro de la pintura con un papel más activo o seduzca nuestros pensamientos y los impulse a contemplar la dualidad inevitable de nuestra existencia y el ciclo de muerte y renacimiento.”

Fragmento extraído de Tàpies, por Roland Penrose. Barcelona: Edicions Polígrafa, 1986.
Antoni Tàpies
Catifa, 1970
(Alfombra)
Pintura y assemblage sobre tela
146 x 114 cm

 

“La finalidad del cuadro no era representar cosas, no debía describir cosas, como la pintura académica, sino que debía ser una cosa, un objeto cargado de una energía mental que el artista le incorpora, una especie de carga eléctrica que al ser tocada por el espectador desencadena unas emociones determinadas.”

Fragmento extraído de “La vocació i l’amor”, por Antoni Tàpies, en Memòria personal. Fragment per a una autobiografia. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 2010.
Antoni Tàpies
Cadira i roba, 1970
(Silla y ropa)
Objeto-assemblage
94 x 76 x 63 cm

 

“Experimenté la necesidad de insistir y profundizar todo aquel mensaje de lo que es insignificante, gastado o dramatizado por el tiempo. Junto a las grandes composiciones ‘murales’ -a gritos o en silencio-, los residuos de cada día. En realidad, fue la reanudación más consciente de temas que a menudo ya me habían atraído. […] Pero el trozo de cartón, la caja, la tapa, la bandeja, o posteriormente, como he dicho, la paja, la ropa sucia (calcetines, camiseta, calzoncillos …), muebles viejos, cosas cotidianas …, no usados como una representación o tema del cuadro, sino como verdaderos cuerpos, objetos.”

Fragmento extraído de Memòria personal. Fragment per a una autobiografia, por Antoni Tàpies. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 2010.
Antoni Tàpies
Collage amb sobre, 1966
(Collage con sobre)
Lápiz, tinta y collage sobre papel
37,5 x 30 cm

 

“Muchas imágenes que he realizado son puramente huellas del cuerpo humano, una huella con el pie, la huella de mi brazo o de la mano. Con esto quiero demostrar que la materia tiene una fuerza y que se han producido transformaciones trascendentales, del mismo modo que los budistas a menudo simbolizan el paso de Buda por el mundo, no con la representación física del personaje, sino con cosas que él había tocado o dejado. Todas estas insinuaciones de cosas que han pasado son también una reflexión sobre el tiempo. Las huellas, las marcas en la materia, quieren tener este sentido de demostrar el paso del tiempo, el carácter efímero de las cosas.”

Fragmento extraído de “Converses amb Antoni Tàpies”, por Manuel Borja-Villel, en Tàpies. Comunicació sobre el mur. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 1992.
Antoni Tàpies
Matalàs, 1987
(Colchón)
Pintura y assemblage sobre bronce
58 x 110 x 71 cm

 

“A pesar de que a menudo se hable de los valores espirituales del arte y de la literatura, casi es un lugar común recordar que en todos los tiempos la mentalidad de muchos artistas ha tenido fama de estar más cerca de las concepciones materialistas y sensuales de la vida, de las cosas ‘tal como son’, de todo lo que se toca y se palpa, lo terrenal y hasta carnal, que del rechazo del mundo, propios de las actitudes sectarias que sostienen la primacía del espíritu.”

Fragmento de La pràctica de l’art, por Antoni Tàpies. Barcelona: Editorial Ariel, 1970.
Antoni Tàpies
Taula capgirada, 1970
(Mesa invertida)
Pintura y lápiz sobre objeto
215 x 183 x 40 cm

 

“Los materiales y objetos que Tàpies trabaja en su arte no son nunca nuevos ni elegantes, son pobres. Su arte ‘pobre”’ representa una defensa de lo que no tiene valor dentro de nuestro mundo de abundancia de productos.”

Fragmento extraído de Converses amb Antoni Tàpies, por Barbara Catoir. Barcelona: Edicions Polígrafa, 1988.
Antoni Tàpies
Concert, 1985
(Concierto)
Pintura sobre papel de periódico encolado sobre madera
225 x 300 cm

 

“Recuerdo que, en una ocasión, Juan Eduardo Cirlot me dijo que algunas de mis formas le recordaban sonidos misteriosos, dramáticas percusiones … Y no creo que fuera casualidad, teniendo en cuenta mi gran veneración por la música, por determinadas músicas, para ser más exacto.”

Fragmento extraído de “Papers, cartons i collages; Conversa amb Antoni Tàpies”, por Manuel Borja-Villel, en El tatuatge i el cos. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 1998.
Antoni Tàpies
Silueta de tisores, 1966
(Silueta de tijeras)
Barniz y lápiz sobre papel kraft
116,5 x 62,5 cm

 

“La X puede ser un signo de misterio, una incógnita, una tachadura para borrar lo que hay debajo, para suprimirlo, una señal que guíe el ojo del espectador hacia un lugar determinado del cuadro. Otras veces, de un modo puramente inconsciente, he utilizado equis y cruces porque he visto que así el cuadro adquiría una fuerza especial. Son signos muy sencillos, pero tan cargados de pensamiento y simbologías ancestrales que el hecho de colocarlos, aunque sea en un rincón del cuadro, le confiere una fuerza muy curiosa. Seguramente por la misma razón he utilizado tan a menudo la imagen de las tijeras. Las tijeras abiertas tienen esta forma de X que yo considero muy evocadora.”

Fragmento extraído de ”Converses amb Antoni Tàpies”, por Manuel Borja-Villel, en Tàpies. Comunicació sobre el mur. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 1992.
Antoni Tàpies
Llibre II, 1987
(Libro II)
Pintura sobre bronce
55 x 38,5 x 12 cm

 

“En realidad muchos no los leía, sino que los miraba o tocaba. Me gustaba sentirlos en las manos. A mí me ha llegado a impresionar muchísimo el olor de un libro. Los libros, sus aspectos materiales, hablan mucho de la estética y la historia de una época. […] La emoción de abrir un libro, de descubrir poco a poco el contenido, lo que vive en su interior, tiene algo de ritual, de mágico, lo que sin duda forma parte de mi obra.”

Fragmento extraído de Memòria personal. Fragment per a una autobiografia, por Antoni Tàpies. Barcelona: Fundació Antoni Tàpies, 2010.

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