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La Montaner i Simon. Una editorial con historia

La Montaner i Simon es una de las editoriales más importantes de Cataluña y del Estado español, sobre todo durante la segunda mitad del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX. A lo largo de sus 120 años de existencia, elabora un extenso catálogo de publicaciones de mucha calidad y con un gran alcance de distribución. Con el cese de su actividad en 1981 se pierde o se dispersa gran parte de la documentación y del material de la empresa. Con la intención de recuperar este legado, la Fundació Antoni Tàpies inicia un trabajo de investigación que incluye las aportaciones ciudadanas de todas aquellas personas vinculadas, de una manera u otra, a la historia de la editorial.

La investigación se centra, por un lado, en la historia del edificio ideado por Lluís Domènech i Montaner y, por otro, en la trayectoria de la casa editorial, haciendo hincapié en algunas de las personalidades literarias que trabajaron en ella. Este programa de mano ofrece, de manera breve, los datos más significativos de una investigación aún en curso.

Primera época: 1861-1950

Montaner i Vila (1832-1921) y Francesc Simon i Font (1843-1923) fundan en 1861 una editorial que se convierte en poco tiempo en la editorial de mayor envergadura de España, tanto por el volumen de producción como por la calidad de sus publicaciones, y en la principal exportadora a América, donde llega a acuerdos con empresas del continente (en buena parte, propiedad de catalanes) para que actúen como sucursales suyas. La editorial representa un buen ejemplo de concordia entre el arte y la industria, puesto que, sacando partido de la industrialización (con el uso de los nuevos sistemas de reproducción y mecanización de la imprenta tradicional), se buscan y se consiguen resultados esmerados, artísticos y de lujo. Entre sus publicaciones destacan obras monumentales en varios volúmenes, como la Historia general del arte, dirigida por Lluís Domènech i Montaner, la Biblioteca universal ilustrada, el Diccionario enciclopédico hispano-americano de ciencias, artes y literatura, una Geografía universal, y las revistas La ilustración artística y El salón de la moda.

Una sede modernista
La editorial tiene diferentes ubicaciones hasta que, en 1879, Ramon Montaner encarga la construcción de un nuevo edificio a su sobrino, Lluís Domènech i Montaner (1849-1923). El proyecto de Lluís Domènech i Montaner para la editorial Montaner i Simon está fechado a 6 de diciembre de 1879. El edificio se convierte, junto con la casa Vicens de Gaudí, en una de las primeras muestras del Modernismo arquitectónico barcelonés. Con este primer proyecto individual, el arquitecto consigue crear una empresa editorial que constituye toda una novedad desde el punto de vista arquitectónico, en un contexto todavía clásico y rígido.

Aunque la bibliografía tradicional sitúa la construcción del edificio entre 1879 y 1884 o, incluso, entre 1881 y 1885 o 1886, la investigación realizada en la Fundació Antoni Tàpies ha revelado que las obras se iniciaron en 1880 y podrían haber acabado en fechas tan tempranas como 1881 o 1882.

Como muchos edificios del primer Ensanche, la editorial Montaner i Simon tiene una altura correspondiente a tres plantas. En el aspecto tecnológico, este edificio es el primero que integra al tejido del centro urbano el ladrillo visto, un material dúctil y ligero muy utilizado en el ámbito industrial, y el hierro, que permite crear, gracias a su resistencia y levedad, espacios en plantas más libres y más grandes. Junto con estos dos materiales, hay que mencionar el vidrio, un elemento que sirve de cierre y que permite una serie de cromatismos apreciables en las ventanas de la fachada y de la biblioteca, al tiempo que es fuente de luz natural. Pese al uso de materiales eminentemente industriales, la estructura del edificio es la de un palacio, con su impluvio central. La fachada incorpora una serie de elementos simbólicos que enfatizan la modernidad industrial de la editorial.

La nueva sede de la editorial tiene en esos momentos una planta subterránea donde se ubica una instalación industrial potente, con doce máquinas tipográficas (tres de ellas de grandes dimensiones), seis de litografía, una de fototipia, tres calandras o satinadoras, una sección de estereotipia y otra de fotografía. Unos doscientos cuarenta obreros trabajan en la manipulación de esta infraestructura, al margen de los dibujantes y de los grabadores. El primer piso está destinado a la dirección y a la administración, y el segundo, a los dibujantes y grabadores.

Una vez desaparecidos los fundadores, a principios de los años veinte del siglo XX, la editorial pasa a manos de los herederos, Júlia Montaner de Capmany, Ricard de Capmany y Santiago Simon, y más adelante, Ramon de Capmany i Montaner, que mantienen la línea editorial de sus antecesores.

Segunda época: 1950-1981

José María González Porto (1896-1975), antiguo corresponsal de la editorial en América Latina, se hace cargo de la editorial hacia 1950. Muchos años antes había emigrado desde Galicia a Cuba y, finalmente, a México, desde donde había construido un imperio editorial con la creación de diversas empresas en varios países de América del Sur, entre las cuales la Unión Tipográfica Editorial Hispano-Americana (UTEHA) en 1937. Bajo su dirección, la Montaner i Simon publica, sobre todo, diccionarios y enciclopedias, junto con obras técnicas de divulgación. Pocos años después de la muerte de González Porto los herederos venden la editorial a Talleres Offset Nerecan y, finalmente, la empresa quiebra en 1981.

Hombres de letras en plantilla
Durante estos últimos años de la historia de la editorial, coinciden en el Departamento de Producción una serie de personas con unas inquietudes y una sensibilidad común, entre las que cabe destacar los escritores Pere Calders y Jesús Moncada, que entonces inicia su trayectoria literaria, y el historiador Josep Soler Vidal.

Pere Calders (Barcelona, 1912-1994) se había exiliado en México en 1939. Su experiencia en el mundo del diseño gráfico y de la publicidad le permiten desarrollar funciones relacionadas con el mundo editorial mexicano. Desde su estudio Grabaluz, Calders realiza tareas diversas y, a partir de 1943, empieza a trabajar, casi en exclusiva, para la UTEHA. Para esta editorial hace trabajos muy variados, desde el dibujo comercial hasta la ilustración, el grabado, el diseño de las portadas o la creación de logotipos. En 1962 vuelve a Barcelona y, un año más tarde, se incorpora a la editorial Montaner i Simon como gerente de producción, cargo que ocupa hasta su jubilación. Pere Calders es autor de Cròniques de la veritat oculta (Crónicas de la verdad oculta, 1955), Gent de l’alta vall (Gente del alto valle, 1957), Ronda naval sota la boira (Ronda naval bajo la niebla, 1966) y L’ombra de l’atzavara (La sombra del agave, 1964), entre otros.

Jesús Moncada (Mequinensa, 1941-Barcelona, 2005) llega a Barcelona a mediados de los años sesenta y, tras dedicarse un año a la pintura, entra a trabajar en la editorial Montaner i Simon, donde se queda hasta el cierre de la empresa. Para Jesús Moncada, éstos son años de formación. Pere Calders, escritor a quien admira, le anima a escribir y le alienta a utilizar su catalán de la zona del Ebro. Durante estos años publica sus primeros cuentos y obtiene sus primeros premios (premio Joan Santamaria (1971), entre otros) y toma la decisión de dedicar cada vez más tiempo a la literatura. Jesús Moncada es autor de los libros de cuentos Històries de la mà esquerra (Historias de la mano izquierda, 1981), El Cafè de la Granota (El Café de la Rana, 1985) y Calaveres atònites (Calaveras atónitas, 1999); de las novelas Camí de sirga (Camino de sirga, 1988), La galeria de les estàtues (La galería de las estatuas, 1992) y Estremida memòria (Estremecida memoria, 1997), y de la recopilación de escritos Cabòries estivals i altres proses volanderes (Cavilaciones estivales y otras prosas volanderas, 2003).

Josep Soler Vidal (Barcelona, 1908-Gavà, 1999) se exilia a México en 1940, donde crea una empresa de publicidad con Avel·lí Artís-Gener, Tísner. Al mismo tiempo, se involucra en diversas iniciativas culturales, como la publicación de la revista Pont Blau (Puente azul), donde comparte redacción, entre otros, con Pere Calders, y en tareas de resistencia política. Publica artículos de temática histórica y la obra Pels camins d’Utopia (Por los caminos de Utopía, 1958). En 1965 vuelve del exilio y entra a trabajar en la editorial Montaner i Simon. Organiza reuniones clandestinas en su casa y, una vez llegada la democracia, participa en acciones a favor del restablecimiento del Estatut y la democratización de las instituciones locales.

La transformación en museo: 1984-actualidad

La Fundació Antoni Tàpies
Antoni Tàpies visita por primera vez la editorial Montaner i Simon en 1984 y, a pesar de que el inmueble estaba abandonado desde hacía años y su estructura original estaba dañada, en seguida se da cuenta de las extraordinarias cualidades espaciales y estructurales del edificio, adecuadas para acoger un museo dedicado a la conservación y difusión de su obra, así como a la organización de exposiciones de arte moderno y contemporáneo, seminarios y ciclos de cine o música, y a la publicación de libros y catálogos relacionados con la actividad de la institución.

Las obras de rehabilitación y acondicionamiento del edificio para convertirlo en un museo van a cargo de Roser Amadó y Lluís Domènech Girbau y se llevan a cabo entre los años 1986 y 1990. Con la intención de elevar la altura del edificio, que había quedado encerrado entre las paredes medianeras de las casas contiguas, y para subrayar su nueva identidad, Antoni Tàpies interviene con una escultura que corona el edificio, Núvol i cadira (Nube y silla, 1990), hecha con la colaboración técnica de Pere Casanovas. La Fundació Antoni Tàpies se inaugura el 5 de junio de 1990.

De 2008 a 2010 el estudio Ábalos+Sentkiewicz Arquitectos lleva a cabo una segunda reforma del edificio para adecuarlo a las normas actuales de accesibilidad y para recuperar su carácter industrial original. En esta ocasión, se instala la obra de Antoni Tàpies Mitjó (Calcetín: maqueta, 1991; obra, 2010) en la terraza de la Fundació, situada en lo alto del nuevo edificio de oficinas.